GUIA DE 4X4

Recorridos guiados diseñados especialmente para vehículos 4x4, acceso a campos privados. La salida se cotiza en función de la duración de la jornada y la cantidad de vehículos.

 

Los cerros en 4x4

Crónica de una travesía, por Carlos Centineo y Marcelo Palahi.

 

Nuestros huéspedes llegaron un viernes por la noche, cenaron y se acostaron temprano para lograr un buen descanso que les permitiría disfrutar a pleno la jornada siguiente. Amaneció nublado y augurando lluvia, pero al correr las horas las nubes se movieron para que el paisaje impresionara a los visitantes. Trece fueron los ATV que participaron del desafío. La camioneta que lideraba el grupo marchó al frente de la columna y comunicaba por handy al resto las pequeñas dificultades de los primeros kilómetros. Después de un trayecto de “entrada en calor” encaramos el plato fuerte del día: hacer cumbre en uno de los cerros más altos del sistema Tandilia. Ahora sí aparecieron los escollos, las huellas por momentos borradas, los caminos lavados por la lluvia donde las piedras “vivas” atentaban contra la integridad de los vehículos.

El lider subió hasta un lugar firme y de a uno cada participante fue encarando el problema. La habilidad de cada conductor se puso en evidencia, demostrando que no hace falta solo un “buen fierro” sino que hay que saberlo llevar. Pasaron todos, pero algunos por falta de pericia sufrieron en el intento, más aún cuando escuchaban las quejas de neumáticos, trasmisión y suspensión.Un poco más adelante todos descendieron de sus rodados y nos reunimos en torno a un antiguo picadero donde aprovechamos la ocasión para contarles algo de la vida de los picapedreros. En la cima hablamos del pastizal pampeano, los indígenas, el fuerte, los inmigrantes y los acontecimientos que hicieron la historia de la región. El circuito de la tarde dejó las piedras un poco de lado para dar paso al barro. Anduvimos cincuenta kilómetros en campos bajos donde hubo que recurrir al malacate y lingas para auxiliar a los inexpertos.

Hay que considerar que el paso de cada camioneta empeora las condiciones del piso, por lo cual los últimos de la caravana se vieron perjudicados en esta etapa.

En esta fiesta del barro no solo las 4x4 se ensuciaron. De regreso a la ciudad y antes de ir al hotel subimos al Parque Independencia para ver la ciudad “encendida” en un rojizo atardecer.

Al otro día las nubes notuvieron. Encaramos temprano el último juego, fuimos hacia otro cerro donde se practicó verdaderamente “off road”.

Un recorrido sin marcar, sin huella, sin camino, encontrando en cada dificultad la incertidumbre de superarla exitosamente o no. Las camionetas eran distintas y algunas, por sus características, menos aptas para algunas situaciones.

Cuando se presentaba un problema, el resto del grupo se bajaba para ayudar, empujando, acarreando piedras para mejorar un paso, o dando indicaciones al conductor. El clima del grupo es de compañerismo y no de competencia.

Ya de regreso a la ciudad, para emprender el retorno a su lugar de origen, hicimos un balance de la experiencia vivida y todos prometieron volver a visitar esta ciudad que los sorprendió.

 

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